La manifestación adquirió tal dimensión que Estados Unidos debió movilizar helicópteros militares que lanzaron bengalas para dispersar a la multitud. (Getty Images)

Una masiva protesta afgana frente a una base aérea militar estadounidense, obligó a que la OTAN emitiera una pública disculpa por la quema de ejemplares del Corán realizada ayer y que despertó la ira popular.

El comandante de la fuerza internacional de la OTAN (ISAF), el general estadounidense John Allen, se disculpó ante “el noble pueblo de Afganistán” luego de que soldados de la base de Bagram se “deshicieron de manera indebida” de “un número significativo de documentos islámicos, incluyendo ejemplares del Corán”.

“Pido sinceras disculpas por las ofensas cometidas al presidente de Afganistán (Hamid Karzai), al gobierno de la República Islámica de Afganistán y, lo que es más importante, al noble pueblo de Afganistán”, dice el texto.

“No fue algo intencionado de ninguno de los modos”, aseguró Allen, aunque sin dar detalles sobre el incidente.

Fue la portavoz del gobernador de la región, Roshna Jalid, la que había denunciado la quema de ejemplares del texto sagrado del islam dentro de la base aérea de Bagram.

“Los trabajadores que normalmente sacan la basura encontraron restos de coranes”, explicó Jalid, según informa la agencia de noticias Europa Press.

“En cuanto tuvimos conocimiento de estos actos, intervinimos, los paramos y ordené una investigación”, aseguró el general Allen en un comunicado y en un video.

Sin embargo, la reacción de la OTAN es producto de la movilización de alrededor de 3.000 personas que al grito de “Alá es grande”, vociferando lemas contra los extranjeros y lanzando piedras contra las instalaciones de la base de Bagram, en la provincia de Parwan, expresó su repudio por el hecho.

El episodio adquirió tal dimensión que Estados Unidos debió movilizar helicópteros militares que lanzaron bengalas para dispersar a la multitud.

“Nosotros los afganos no queremos a estos cristianos e infieles, son el enemigo de nuestras tierras, nuestro honor y nuestro Corán”, declaró Haji Shirin, uno de los que protestaba.

Y añadió: “Animo a los musulmanes a sacrificarse para echar a estas tropas de estas tierras”, según informa el diario El País en su edición digital.

La profanación del Corán es un asunto muy sensible en Afganistán, donde una veintena de personas, entre ellas siete trabajadores de la ONU, murieron en protestas el año pasado a raíz de la quema pública de un ejemplar en una iglesia estadounidense.

Bagram, a una hora de Kabul, es la principal base de las tropas invasoras presentes en Afganistán, inmersas en pleno proceso de retirada tras una década de guerra contra los insurgentes talibanes, aún activos en gran parte del país.

Fuente:  La Radio del Sur

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